"El Socialismo es una necesidad de la organización de la vida"
J.Posadas

miércoles, 10 de febrero de 2010

El programa en C X 4O del lunes 8 de febrero

1971 – 5 de febrero – 2010

Pobre en gente y criterios

La inestabilidad del tiempo no impidió que el Frente Amplio realizara ayer en el Prado el acto de conmemoración de su 39º aniversario. Debió ser uno de los actos menos numeroso en su historia. Muchos compañeros y compañeros, la casi totalidad de los que han asumido representación política parlamentaria, Junta Departamental, Ministros y/o Subsecretarios, funcionarios/as de confianza, no asumieron responsabilidad militante en un acontecimiento que les resultó peligrosamente ajeno.-

Dos mil personas, más o menos, equivalente a las que nos reunimos para un Congreso. José Mujica, Ana Olivera, Marcos Carámbula, Jorge Brovetto, Lucía Topolansky, tuvieron oportunidad de dialogar con la gente, en una cercanía siempre bienvenida. Ana Olivera – que comenzó su discurso haciendo referencia al documento fundacional del FA, aprobado el 5 de febrero de 1971 – asumió en su intervención la crisis producida y heridas heredadas a partir del proceso que condujo a su designación como candidata única a la IMM.

José Mujica encaró un discurso de tono histórico-filosófico a partir de su peculiar visión y participación – como individuo, como Movimiento de Liberación Nacional – dentro de un proceso fundacional en el que no intervinieron, como parte de una estrategia enfrentada al movimiento social y político de masas que se plasmó a través de la CNT (1966), y luego con la fundación del Frente Amplio.- La intervención de Mujica estuvo dirigida a justificar – sin mención directa – la búsqueda de acuerdos con los partidos de la burguesía a través de 4 Comisiones que vienen funcionando (educación, medio ambiente, energía y seguridad pública), camino que va siendo empedrado para la integración de sus representantes en los Entes del Estado.

Poco más sucedió el sábado en el Prado. Un encuentro de la familia chica que se convocó por radio y TV, con magra respuesta. No fue el acto del sábado 6 de febrero una expresión de la potencia social de las masas de la capital, las que hace casi 40 años dieron bautismo al FA que conmovió a Uruguay y América Latina. Por algunas, por muchas razones, los y las frenteamplistas no respondieron a la convocatoria. Un asunto que urge analizar a la dirección del Frente Amplio, a poco más de 20 días de que el mundo ponga nuevamente su mirada en nuestro país cuando Tabaré le preste a Pepe Mujica la banda presidencial.

América latina, la solidaridad con las masas haitianas, la defensa de los procesos nacional-liberadores del continente, la condena a las guerras imperialistas, el llamado a la población a recepcionar, en pocos días, a las delegaciones que encabezarán Hugo Chávez, Lula, Evo, Rafael Correa, Daniel Ortega, Cristina Fernández, Michele Bachelet y otros dirigentes progresistas y revolucionarios, no se hizo presente en las intervenciones del sábado 6 de febrero. Uruguay se transforma en un centro mundial de la lucha por el progreso, justamente, porque integra este proceso mundial revoolucionario. El olvido no es casual, sino causal a la instauración de una concepción chovinista, atrasada, dentro de la conducción mayoritaria del Frente Amplio. La que olvida – por ejemplo - un criterio fundamental de la Declaración Constitutiva del Frente Amplio del 5 de febrero de 1971: “Concebimos este esfuerzo nacional como parte de la lucha por la liberación y desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo, en general, de la cual somos solidarios; en particular de la que tiene por escenario a nuestra América Latina, en dónde, como hace más de un siglo y medio, la insurgencia de sus pueblos, habrá de desembocar en la conquista de la segunda y definitiva emancipación”.-

El Gobierno Nacional está comprometido con el proceso que vive la nación haitiana desde antes de la última catástrofe. La dirección del Frente no expuso sus resoluciones cuando convocó a la solidaridad con las masas de Haití, donde el desastre se llevó incluso la vida de un oficial de las FF AA uruguayas. ¿Qué sigue pasando con nuestros compañeros que parecen acordarse del mundo sólo cuando viene una delegación del Banco Mundial o cuando otean el horizonte para encontrar nichos de mercado en el despatarre de un sistema capitalista que avanza de abismo en abismo? Muy bien habría hecho Ana Olivera en profundizar su inicial intento de reflexión sobre la Declaración Constitutiva, lo que tendrá oportunidad de hacer en los próximos tiempos.-

Tampoco José Mujica ni otros oradores recordaron el primer concepto de aquella declaración que dijo, que dice: “La profunda crisis estructural que el país padece desde hace décadas, su dependencia del extranjero, y el predominio de una oligarquía en directa connivencia con el imperialismo, han ido creando – por un lado – hondas tensiones sociales, y por otro, un clima de preocupación colectiva sobre el destino mismo de la nacionalidad oriental. Cuando el deterioro económico desembocó en un proceso inflacionario paralizante de toda posibilidad de desarrollo, la oligarquía encontró, en el Gobierno actual, un coherente intérprete político de su propia respuesta ante la crisis. Ambos pretendieron establecer un orden basado en el despotismo….”

Afirma también la declaración: “El pueblo lúcido, su clase trabajadora y su juventud estudiantil, los creadores y difusores de la cultura, los partidos políticos progresistas enfrentaron esa conducta antinacional y antipopular, defendiendo la existencia de la nación…”. Nunca el Frente Amplio confundió a la mayoría de la población trabajadora, que votaba por el Partido Colorado o el Partido Nacional, con la conducción de aquellos, de estos Partidos, los que colocados al servicio de la oligarquía conducían a la conclusión de que “la República camina hacia la ignominiosa condición de una colonia de los Estados Unidos”.

Mujica justificó en forma oblicua los acuerdos que se vienen gestando desde el Poder Ejecutivo que ingresa el 1º de marzo con los viejos Partidos del antiguo sistema. El Frente Amplio se extendió, consolidó, ganando las bases de sustentación social y política de blancos y colorados. Otro asunto muy distinto es incluir a sus representantes en la elaboración de acuerdos, “políticas de Estado” y ejercicio del Gobierno Nacional. ¿Por qué razón de peso no deberíamos mantener un Gobierno nacional, democrático y popular ciento por ciento del Frente Amplio, como hasta ahora?

“Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política de efectiva libertad y bienestar, basada en e l esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República. Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial, es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambios de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia de la nación. Ello exigirá a su tiempo, la modificación del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles transformaciones que procura”.- (Declaración Constitutiva de 1971)

Cerramos aquí la transcripción. Un documento absolutamente coherente con algunas las resoluciones del V º Congreso del Frente Amplio, en diciembre del año 2OO8. Por ejemplo la resolución del Congreso sobre La transformación del Estado, donde establece: “la transformación de la sociedad requiere de acciones de política orientada a fomentar la participación de la ciudadanía en los distintos niveles. Esta participación en los procesos de transformación, irá construyendo los consensos imprescindibles sobre la necesidad de un nuevo pacto nacional que diseñe los mismos y remueva los obstáculos que hoy traban el desarrollo. Este nuevo pacto nacional deberá expresarse en una nueva Constitución de la República, para lo cual se deberá convocar a una Convención Nacional Constituyente en el primer año de Gobierno”.

El primer año del Gobierno que ingresa está próximo a comenzar. Dos mandatos por falta de uno están documentados desde eventos centrales del Frente Amplio que se ubican en las dos puntas de la historia, uno que viene desde las raíces y el otro generado desde el fruto que significó la conquista del Gobierno nacional.. Desde aquel primer llamado de 1971 para avanzar en el “cambio de las caducas estructuras (lo que exigirá) la modificación del ordenamiento jurídico-institucional…” hasta el mandato del Congreso compañero Zelmar Michelini que establece la convocatoria de una Convención Nacional Constituyente para elaborar una nueva Constitución de la República. El V º Congreso habla de “consensos imprescindibles” pero jamás lo relaciona o hace depender al hipotético acuerdo con los Partidos defensores del viejo sistema capitalista, sino a la necesidad de “fomentar la participación de la ciudadanía en los distintos niveles”. Llamamos a exigir desde los partidos, sindicatos, organismos de base, a que nuestros compañeros guíen sus intervenciones, y sobre todo su accionar político de Gobierno, de acuerdo a los principios, la política, el programa y las resoluciones del Frente Amplio, sin subterfugios, sin huidas hacia el costado ni recursos retóricos, recetas nada nobles para imponer retrocesos inadmisibles.-7.O2.1O

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